Tesis

En el año 2012, con mi amigo Rodrigo Gusman nos encontrábamos cursando la Licenciatura en Comunicación Social, en la Universidad Nacional de Córdoba. Nos anotamos al Seminario de Trabajo Final (o Seminario de Tesis, realmente no recuerdo cómo se llamaba) para cursarla juntos después de mucho tiempo sin haber cursado una materia juntos.

Honestamente, no me acuerdo cuándo fue el primer día de clases, pero si pudiera mandarme un mensaje al pasado, me diría que anotara esa fecha como una de las más importantes de mi vida.

No estoy exagerando: ése día decidimos hacer nuestra tesis juntos, y decidimos hacerla sobre Videojuegos.

Te dejo el enlace para descargar mi Tesis si es que llegaste acá sólo para buscarla. De todos modos te invito a leer la parte anecdótica, así te llevás con vos un pedacito de mi historia además del material de estudio.

Ya nos habíamos pasado la mitad de la carrera desvariando y fantaseando acerca de lo interesante y genial que sería hacer una tesis sobre juegos, pero nunca pensamos en hacerla realmente. Ése primer día de clases en el Seminario, yo tenía pensado hacer un trabajo sobre divulgación científica (mi área de trabajo en esa época).

Fue Rodrigo quien, frente a toda la clase y para mi sorpresa, propuso que su tema de tesis sería un análisis de alguno de los GTA (creo que el 3 o el 4), tomando como base la teoría del habitus de Pierre Bourdieu. No importa que no sepan quién es este sujeto, lo que importa es la anécdota de lo distinto que era su enfoque inicial a lo que terminamos haciendo.

Y ocurrió lo que tenía que ocurrir. Lo que a mí me parecía una propuesta brillante y novedosa, a muchos les pareció absurdo. Incluso al profesor que dictaba la clase. Lejos de motivar a Rodrigo o ayudarlo en su propuesta, el profesor (cuyo nombre elijo omitir a propósito) se limitó a sonreír y a decir una frase nefasta: «Esa tesis que vos querés hacer no se puede hacer. Es imposible«.

Luego se puso a dar una gran cantidad de excusas para explicar por qué ese tema de tesis no era factible. Pero yo casi no lo escuchaba.

Estaba que me hervía la sangre. No sólo por burlarse y humillar a mi amigo, sino por despreciar un tema de tesis brillante sólo porque a él «los jueguitos» le parecían una tontería. La palabra «imposible» se había quedado grabada a fuego en mi cabeza.

Rodrigo y yo el día en que nos recibimos. En Argentina tenemos la costumbre de tirarnos «cosas» para festejar que terminamos la carrera.

Cuando terminó la clase, salimos juntos con Rodrigo y él tenía una cara de decepción mezclada con angustia y un poquito de rabia. En esas mismas banquetas que se ven de fondo en la foto nos sentamos un minuto y me acuerdo que le dije algo como: «A la mierda mi tema de tesis, vamos a hacerla sobre videojuegos. Me importa un carajo lo que diga [profesor]».

No les puedo explicar lo mucho que nos costó avanzar con el tema de tesis. Para empezar, buscamos a un profesor al cual admirábamos mucho para que fuera nuestro director, Roberto Von Sprecher. Pero, claro, cuando los profesores tienen mucha trayectoria, todos quieren hacer su tesis con ellos. En efecto, Roberto estaba con más de diez trabajos de tesis en el momento, pero aún así nos dio el mejor consejo de todos: «analicen los videojuegos con una materia de la especialización que hayan elegido». Fue genial que a él nuestro tema de tesis le pareciera interesante y que nos empujara a seguir adelante.

Así, nos pusimos de acuerdo en elegir Semiótica, una disciplina que nos había gustado mucho a los dos. Y entre conversaciones, decidimos comparar el discurso de dos juegos que fueran del mismo género pero diametralmente opuestos en su temática y su riqueza de contenido: BioShock y Call of Duty 4: Modern Warfare.

Para resumir, estuvimos un año trabajando sin director de tesis. Los profesores que nos interesaban o estaban muy ocupados, o no les interesaba el tema, o no se animaban a dirigir una investigación sobre videojuegos.

Finalmente, la profesora Belén Spoz nos puso en contacto con Sebastián Gago, quien accedió a ayudarnos con nuestro trabajo. Sebastián se había graduado de Licenciado en Comunicación Social unos años atrás, y en ese momento se dedicaba a la investigación.

Luego de mucho trabajar, de muchos cafés, de muchos debates, nos dimos cuenta que Sebastián nos había dirigido la tesis sin darnos cuenta. Es un orgullo decir que nuestra tesis fue la primera que Sebastián dirigió. Es un orgullo ser uno de sus primeros tesistas.

Quédate con alguien que te ame como el Dui ama a su tesis.

Quiero decir que fue un placer para mí poder recibirme analizando Videojuegos; más aún, analizando uno de mis juegos favoritos (BioShock). En ese momento, no estaba en mis planes dedicarme al Diseño y Desarrollo de Videojuegos; parecía un sueño lejano para cuando tuviera cuarenta o cincuenta y ya hubiera publicado algún libro digno de ser convertido en juego.

Jamás pensé en ser Game Designer, y sin embargo, acá estoy. Me fascina mi tesis y me fascina aún más que haya gente de otros países que me la haya solicitado para leerla y utilizarla para sus propias investigaciones.

Es por eso que la pongo acá a disposición de quien la necesite. No es mi intención dedicarme a la vida académica (aún), pero si desde ya puedo ayudar a otros a seguir analizando videojuegos, será para mí una gran victoria.

En parte, creo que deberíamos agradecer a [profesor] por instalar la palabra Imposible en mí cabeza. Los obstáculos, sin que sea su intención, a veces nos ayudan a crecer y salir adelante.

¡Te dejo con la tesis y espero que te sirva!