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Las Razas Kanaöni – Desarrollo de HdlA

Llegamos finalmente a los “humanos” de Heraldo de los Ancestros. En este universo ficcional, los humanos no existimos como tal, sino que lo más cercano que podemos encontrar son las diversas razas Kanaöni (pronunciado ka-NA-o-ni).

Esta entrada no va a ser igual a las anteriores, o mejor dicho, no va a seguir la misma estructura… Esto es porque hay ocho distintas razas Kanaöni, y no amerita hacer ocho entradas distintas cuando podemos explicar todo en un solo lugar.

La palabra Kanaöni significa “menos que los Naöni” o “derivado de los Naöni”, lo cual nos da ya una indicación de dónde vienen estos pueblos.

En efecto, derivan de una civilización muy antigua que ya se encuentra extinta. Entender qué les pasó a los Naöni nos va a ayudar a comprender a las razas que surgieron de su desaparición. Bah, en realidad, el surgir de los Kanaöni fue lo que causó la desaparición de los Naöni, pero no nos adelantemos.

Los Naöni

Los Naöni eran un pueblo de humanoides de alta estatura, originarios del plano de (Aivén), con alas emplumadas en su espalda y una poderosa afinidad mágica.

Sus ojos eran como orbes que contenían un elemento arremolinándose en su interior. El color y el elemento dependía de la afinidad del Naöne con dicha fuerza elemental. Así, había Naöni con ojos de fuego, ojos de agua, ojos de luz, etc.

Los Naöni, al ser “humanos con alas”, para definirlos rápidamente, poseían etnias similares a las nuestras. Sin embargo, era un pueblo que no se fijaba en el color de piel ni el cabello para sus disputas discriminatorias y xenófobas, sino en el color de sus plumas.

Sin embargo, no fue esto lo que llevó a los Naöni a desaparecer, sino su principal fortaleza: su afinidad mágica.

Luego de la misma guerra que causó la extinción de los Kifäni, los Naöni se encontraron en una posición de privilegio de la cual no disfrutaron las otras razas. No, no es lo que piensan: no fueron ellos los culpables de la destrucción del pueblo Kifäne.

La Escisión

Sin enemigos, sin grandes problemas y sin demasiadas preocupaciones, los Naöni empezaron a mirarse entre ellos y a culparse los unos a otros de los diveros problemas sociales que, naturalmente, surgían en sus civilizaciones.

Poco a poco, los Naöni empezaron a separarse de acuerdo al elemento de sus ojos. Primero en barrios y distritos, luego en poblados, y eventualmente en ciudades enteras. Nacer con afinidad por un elemento el cual no era el predominante suponía esclavitud o exilio en el emejor de los casos… en otros, la muerte (aunque es discutible cuál de todos estos destinos era el más misedicordioso).

Lo ridículo de todo esto es que incluso había disputas entre Naöni con la misma afinidad. No pasó mucho tiempo hasta que comenzaron las discusiones acerca de “quiénes eran los Naöni más puros”.

Las guerras fueron brutales, interminables, hasta que ocurrió la primer escisión: una nación decretó que ya no se consideraban Naöni, sino algo superior, y decidieron emigrar de Aivén hacia otro Plano.

El proceso comenzó a repetirse incontrolablemente, con decenas de esiciones ocurrieron, huyendo de Aivén hacia toda la creación. Incluso hubo una rama que emigró hacia Ärna, el antiguo plano de los Kifäni, ahora vacío de toda civilización.

Las 8 Razas Kanaöni

El verdadero problema llegó cuando los Kanaöni comenzaron a nacer sin alas. Desesperados, intentaron congregarse en Aivén para recuperar el regalo que les había sido entregado en su origen… pero ya era tarde.

Sólo los que se quedaron en Aivén originalmente, y que mostraban una afinidad con el elemento Aire mayor al resto, parecían mantener las alas. Aunque estos Naöni, ahora conocidos como Nayrïni (pronunciado nai-RI-ni), también fueron víctimas de la segunda maldición que asoló a este pueblo: la pérdida de sus ojos elementales, lo cual vaticinaba el fin de la afinidad mágica de los Naöni.

Hay cientos de creencias en torno a qué fue lo que detuvo la degeneración de los Naöni. Como nosotros contamos la historia desde el punto de vista de los Magos e Invocadores, que creemos en los Ancestros, vamos a contar la historia que conocemos y en la que creemos.

Tal vez como castigo, tal vez como bendición, los Ancestros decidieron intervenir en la escisión de los Naöni para ponerle un fin. Ya casi sin demasiado poder ni influencia sobre el Mundo Material, los Ancestros hicieron un último sacrificio:

  • Näka (NA-ca), Ancestro del Fuego, se sacrificó por aquellos que habían hecho del plano de Fläsca (FLAS-ca) su hogar, se los llamó Fraïni (fra-I-ni) y les otorgó un alma de fuego, que les dio afinidad con dicho elemento y la capacidad de resistir altas temperaturas.
  • Ëdas (E-das), Ancestro del Agua, se sacrificó por los habitantes del plano de Ëristin (E-ris-tin), se los llamó Queläri (cue-LA-ri) y se les dio afinidad con las aguas, posibilitando a la nueva raza subsistir en ambientes acuáticos.
  • Dërsik (DER-sic), Ancestro de la Tierra, se sacrificó por los que habitaban en Ärna (AR-na), se los llamó Erïni (e-RI-ni) y se les dio afinidad con la tierra y todo lo que en ella creciera.
  • Ledún (le-DUN), Ancestro del Aire, se sacrificó por aquellos que nunca abandonaron el plano de los Naöni, Aivén (ai-VEN), quienes nunca perdieron las alas y se autodenominaban Nayrïni (nai-RI-ni).
  • Aylé (ai-LE), Ancestro de la Luz, se sacrificó por aquellos que poblaron el plano de Teylüria (tei-LU-ria), se los llamó Teylüri (tei-LU-ri) y se los bendijo con afinidad con el mundo de la Luz.
  • Küren (KU-ren), Ancestro de la Sombra, se sacrificó por los habitantes del helado planeta de Krässie (KRA-sie), se los llamó Hendëlir (jen-DE-lir), se les otorgó un corazón de hielo y se les dio la capacidad de soportar las temperaturas más frías, de esta manera podrían tolerar vivir en las sombras.
  • Örak (O-rac), Ancestro del Metal, se sacrificó por aquellos que poblaban el plano de Üster (Us-ter), quienes eran tan altos como los Naöni, se los llamó Orkäni (or-CA-ni) y se les dio huesos y músculos resistentes, así como una afinidad superior con el metal.
  • Sëner (SE-ner), Ancestro de la Energía, se sacrificó por los que habitaban el plano de Lundín (lun-DIN), se los llamó Lekïri (le-QUI-ri), se les dio el don de la velocidad del rayo y la capacidad de resistir el azote de los relámpagos.

Los Ancestros abandonaron así el plano Material para siempre, y los Kanaöni dejaron de fragmentarse. Su esencia quedó tan sólida y estable que no pueden dar a luz a un mestizo. Si dos Kanaöni de razas distintas procrean, el vástago será aleatoriamente de una de las razas de sus progenitores.

La Gran Oscuridad

No quiero irme por las ramas ni darles demasiada información histórica. Lo que sí quiero que sepan es que todo esto ocurrió antes de lo que se conoce como La Gran Oscuridad.

¿Y qué es la Gran Oscuridad? Nadie sabe a ciencia cierta. O por lo menos, yo no quiero que lo sepan todavía así no se spoilean demasiado la trama de los libros.

Lo que se sabe es que fue un evento terrible, del cual emergieron pocos sobrevivientes. Sin llegar al mismo nivel de aniquilación que sufrieron los Kifäni, todas las razas vieron sus civilizaciones e imperios caer durante los siglos que duró la Gran Oscuridad.

Algunas ciudades y pueblos que quedaron de antes de ese conflicto lo sobrevivieron gracias a una prolongada tradición de aislamiento, por lo que tampoco pueden dar mucha cuenta de la creación como era antes. O tal vez, no quieren revelarlo.

Lo importante en este momento para nosotros es que no tenemos idea de realmente qué puso fin a la Escisión. Todo lo que saben los Kanaöni, gracias a sus arqueólogos y algunas reliquias de su viejísimo pasado, es que existieron los Naöni y en un punto comenzaron a fragmentarse.

Rasgos físicos de los Kanaöni

La afinidad elemental en los Kanaöni esta latente en sus cuerpos y espíritus, a pesar de reprimir dicha afinidad durante siglos y generaciones. Pero a pesar de eso, puede verse en ellos los signos de los elementos:

  • Los Fraïni poseen cabellos rojizos, anaranjados y rubios, y el color de sus ojos oscila entre colores rojos, dorados, amarillos; en resumen, colores cálidos.
  • Los Queläri poseen cabellos de tonos celeste, azules, acuosos en general; lo mismo aplica para sus ojos.
  • Los Erïni poseen cabellos y ojos de tonos marrones y verdosos.
  • Los Nayrïni poseen cabellos y ojos que oscilan en tonos gris claro a blanco. Como dijimos, son los únicos que conservaron las alas.
  • Los Teylüri poseen cabellos y ojos de tonos amarillos y dorados.
  • Los Hendëli poseen cabellos y ojos que oscilan del blanco al negro.
  • Los Orkäni poseen cabellos y ojos negros, dorado, plateado y azul oscuro.
  • Los Lekïri poseen cabellos y ojos que varían entre el amarillo, el blanco y el violeta.

Invocadores y Tradiciones Mágicas

Un viejo dibujo de un invocador. Ni idea por qué está vestido como un monje franciscano…

Los Kanaöni están repartidos por toda la creación, por lo que es imposible realmente resumir sus tradiciones mágicas. Tendríamos que hacer una revisión de cada mundo, y luego de cada región. Una vez más, podríamos hablar de la historia de la magia durante muchas páginas, pero no viene al caso.

Sí podemos decir que la típica afinidad mágica de los Naöni se mantuvo en sus descendientes. Tal vez por el sacrificio de los Ancestros, tal vez porque siempre estuvo allí.

Los Naöni, sin embargo, en su gran mayoría reniegan de la magia. Ven a los invocadores como abominaciones que han hecho un pacto con un poder oscuro e incomprensible.

En algunas culturas, son un mal necesario. En otras, un medio para un fin.

En el Plano de Khäria, la magia es algo común. De hecho, las órdenes y hermandades de Invocadores más poderosas e influyentes tienen su sede allí. Es aquí donde encontraremos a los protagonistas de nuestra historia, que serán miembros de:

  • Los Magos, nombre común para la Orden de los Caballeros de Enären. Son Invocadores guerreros, que mantienen un balance entre su magia y sus capacidades físicas.
  • Los Corsarios, nombre común para la Orden de los Caballeros de Eshïra. Orden hermana de los Magos, son los únicos capaces de invocar magia espiritual… aunque no se han ganado su apodo por su espiritismo, realmente. De todas las órdenes, es la única que admite miembros de cualquier raza.
  • Los Hechiceros, los más numerosos, divididos en muchas escuelas y tradiciones. Se pasan su vida estudiando la Magia y preservando una tradición de contemplación y erudición.
  • Los Druidas, la segunda orden más numerosa, también divididos en muchas ramas. Los Druidas tienen un vínculo más marcado con la naturaleza y buscan el balance entre ella y la magia.

También hay muchos tipos de Invocadores más, pero esos podrían considerarse los principales o más relevantes por el momento.

Ojos Elementales

Curiosamente, el mismo rasgo que llevó al inicio de la Escisión de los Naöni, del cual se sentían orgullosos, es algo que hoy se ve como una maldición.

Aún es posible para un Kanaöne nacer con ojos elementales, lo cual demuestra una altísima afinidad mágica. Sin embargo, sólo pueden demostrar ojos elementales propios de su raza: ojos de fuego para los Fraïni, ojos de sombras para los Hendëli, ojos de tierra para los Erïni, etc.

Socialmente hablando, se interpreta de variadas maneras, dependiendo el mundo, región o país, causando incluso disputas entre las clases altas y las clases bajas.

En algunas naciones, los ojos elementales se perciben como un rasgo de nobleza y sangre pura.  En otras, al contrario, se considera esta característica como una muestra de sangre impura, contaminada por la magia.

Curiosamente, todos los Kanaöni que se convierten en Invocadores pasan a tener este tipo de ojos, independientemente de su raza de origen. Es el único caso en que podemos encontrar un Fraïno con ojos de agua, por ejemplo.

Esto quiere decir que es fácil reconocer un Invocador, los cuales, como vimos recién, son odiados y temidos, y es por esto que aquellos que no usan magia y nacen con estos ojos son discriminados y relegados a posiciones sociales más bajas.

Sin embargo, como dije antes, en algunos países las familias más nobles o de clase social más alta cuentan con este rasgo. Esto se debe también a que, al ser de la nobleza y poseen cierto status más elevado, la sociedad es más permisiva con ellos. 

La cuna en que naciste, entonces, determina si te consideran un paria o un rey.

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